México cae 3-0 ante Estados Unidos sin pena ni gloria.
Sin fútbol, sin respuesta y con un severo problema de contundencia, la Selección Mexicana firmó otra noche lamentable tras caer 3-0 frente a Estados Unidos este 3 de octubre en el State Farm Stadium. El Tri no metió ni las manos dejando con más dudas que certezas.
La Selección Nacional salta nuevamente a la cancha para disputar este sábado el Clásico de Concacaf frente a Estados Unidos. México empezó con mucha posesión generando peligro tempranero al minuto 4 por conducto de Santi Giménez, quien no pudo retener el balón, y al 11′ nuevamente hubo oportunidad de gol.
A pesar de la poca posesión del conjunto de las barras y las estrellas, al minuto 28 Giovanni Reyna logró colarse al área por el costado derecho y sacar un centro que el ‘Tala’ Rangel no pudo contener, terminando por desviarlo hacia Julian Hall, quien la empujó de derecha para el 1-0.

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Al 44′, Santi Giménez tuvo la oportunidad de guardar el esférico, pero no pudo pegarle correctamente y la mandó desviada, pasando cerca del palo izquierdo. Con México dominante en la posesión cerró la primera mitad.
Comenzó la segunda mitad con dominio azteca, generando peligro al minuto 58 por parte del ‘Piojo’ Alvarado con un disparo de volea que atajó Diego Kochen. Sin embargo, Estados Unidos comenzó a tomar confianza y, para el 62′, el ‘Tala’ Rangel cometió un error garrafal al querer darle un pase demasiado flojo a Diego Campillo; Cavan Sullivan interceptó el balón y lo picó por encima para convertir el 2-0.

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Para el minuto 67 se armó la bronca entre ambas escuadras, donde Mateo Chávez salió expulsado tras pegarle en la cara a Sebastian Berhalter, dejando al cuadro de verde con uno menos. Desde antes, la moral del equipo mexicano se fue abajo, pero para los últimos minutos se hizo aún más notoria cuando el conjunto local generó peligro al 75′.
Posteriormente, al 84′, Álvaro Fidalgo retrasó hacia el área para Campillo, quien no pudo llegar; Malik Tillman le ganó la carrera y le pegó de zurda sin nada que hacer para el arquero, firmando el triunfo de 3-0 con autoridad. Con esto terminó el partido a los 90 minutos, sin dar para nada más.

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La actuación de la Selección Mexicana venía siendo mala en sus dos partidos anteriores, pero hoy quedó demostrado que su forma de jugar va hacia peor. Hay errores graves en la portería, un juego de posesión que solo consiste en tocar de media cancha hacia atrás y una evidente timidez para romper líneas. Cuando por fin se generan ocasiones, no se concretan: todo se queda en el simple “¡pasó cerca el esférico!”. Aunado a eso, los rivales toman tanta confianza que el partido se termina volcando a su favor, evidenciando una falta alarmante de hambre y ganas por el triunfo.
Hace unos meses se vio a una selección más ilusionada y que proponía más, pero que terminó quedándose en lo mismo de siempre por carecer de visión y conformarse con poco. Hoy, ese conformismo está más marcado que nunca en partidos que deberían ser “fáciles” de ganar, pero donde la práctica refleja todo lo contrario. Aún es prematuro decir que Rafa Márquez deba ser despedido; sin embargo, con lo visto hasta ahora, parece que la fórmula es la misma de siempre: sin grandes cambios, dándole al aficionado atole con el dedo e ilusiones falsas.
El próximo martes, la escuadra mexicana se medirá ante Chile en este parón de selecciones. De seguir a este ritmo, se puede esperar una derrota amarga o, si llegan a proponer un poco, un empate a marcha forzada.